El profesor y escritor Coradino Vega reflexiona en un nuevo programa de REDES DICE RADIO sobre el estado de la enseñanza pública, la transformación de la rebeldía juvenil, el deterioro de la comprensión lectora y la amenaza que esto supone para la democracia.
Vega compara cómo ha cambiado el sesgo ideológico de la contestación juvenil en las últimas dos décadas.
«Hace 20 años era difícil encontrar en un instituto a un chaval que fuera machista o xenófobo de una manera activa. La rebeldía juvenil se encauzaba en movimientos antisistema de izquierda, como los del 15M o la antiglobalización. Ahora no. Ahora la rebeldía se encauza hacia la extrema derecha. Lo ves en detalles, en actitudes. Es muy revelador».
Analizando la caída en la comprensión lectora revelada por el informe PISA, advierte del peligro de perder la capacidad crítica y la atención:
«Un chaval que no sabe leer no va a distinguir un dato real de un embuste, no va a desarrollar el espíritu crítico, va a perder concentración y va a tender a la posverdad. Creen antes a un señor en TikTok que a su profesor de Geografía. Hay un cuestionamiento de la autoridad, de la verdad, que afecta a las bases de la democracia».
Sobre las dinámicas políticas y presupuestarias que afectan a la educación pública frente a la privada:
«Hay un acoso evidente a la pública desde hace años. Se privilegia la concertada o la privada, no solo económicamente, sino creando dinámicas de mercado que segregan al alumnado. Nos dicen que hay que colaborar con las empresas, pero a la vez recortan en recursos humanos y en infraestructuras básicas. Es un desmantelamiento progresivo».
El escritor reflexiona sobre el cambio de actitud en el cuerpo docente y la pérdida de la combatividad de antaño:
«En los claustros se habla poco de política, hay un miedo o una desgana generalizada. Se ha perdido el debate que existía en las generaciones anteriores. Los sindicatos están desarticulados o burocratizados, y el profesorado vive en una especie de resignación e hiperburocracia que invalida cualquier protesta colectiva».
Vega critíca duramente cómo el currículo actual sacrifica la lectura en favor de la gramática teórica:
«Fue un error unificar Lengua Castellana y Literatura. Se enseña una gramática abstracta, memorística y poco útil, mientras que la literatura queda relegada a un apéndice. En 2.º de Bachillerato pretendemos dar toda la literatura española, sintaxis y comentario de texto en tres horas a la semana. Es un desastre. Imposibilita que los alumnos lean un libro entero con placer y profundidad».
Sobre la evaporación de conceptos democráticos fundamentales entre los jóvenes:
«Conceptos como libertad o igualdad se han vaciado de contenido. Antes tenían una resonancia vinculada a la memoria histórica, a la Segunda Guerra Mundial, al franquismo, a las luchas sociales. Para los chavales de hoy, esos referentes quedan tan lejos como las Guerras Púnicas, y se confunde la libertad con hacer lo que te da la gana sin pensar en el bien común».
Finalmente, marca una clara distinción dentro de las expresiones culturales:
«Hay una cultura popular muy rica —el flamenco, el saber hacer de la arquitectura tradicional, los oficios del mar o del campo— que está desapareciendo. Y lo que se está potenciando institucionalmente es un folclore festivo, identitario, populista y puramente consumista. Se confunde la tradición auténtica con la fiesta ruidosa y acrítica».