A Manuel Ramírez y Remedios Carmona
Se acerca el fin de curso. Otro más para la historia; para la pequeña historia que los maestros y profesores vamos construyendo con nuestro quehacer y, ¿quién sabe?, quizás también, para la gran historia de la Pedagogía que podría construirse con todas estas pequeñas historias tan nuestras. Así me gusta pensarlo. Pues eso; que se acerca el fin de curso y es también momento de hacer balance, de hacer memoria, y no sólo como una cuestión burocrática. Para evitar eso, lo burocrático, quizás convenga simplemente disponernos a recordar, recordar sobre todo desde la emoción, y también reflexionar como invitación y como necesidad. También el recuerdo y la reflexión necesitan distanciarnos del tempo acostumbrado, de las prisas y la ansiedad y de ese tipo de dinámicas que suelen invadirnos a diario, casi sin darnos cuenta…
Escribo todo esto, que suena como a palabras repetidas, porque hay otros “fin de curso” y todos parecen iguales en nuestra dilatada trayectoria, mientras tengo todavía en mi mente el magnífico trabajo que sobre el flamenco en la escuela ha realizado para REDES DICE RADIO el compañero Manuel Ramírez Aguilera en el CEIP ANDALUCIA**; un centro que pertenece a una de las zonas más deprimidas de la capital andaluza y con una parte importante de su alumnado de etnia gitana.
Siento un especial orgullo por el hecho de que los micrófonos de nuestro programa estén ahí en el aula para mostrar -como solía decir nuestra Isabel Álvarez- “las cosas tan extraordinarias que se hacen en nuestra escuela pública”-. También porque sirve para que entendamos lo que ocurre en ella y para entender de camino de qué va todo esto de la educación. Conocer y entender lo que se hace en un aula es muy importante para aprender a ser maestro, para aprender el oficio -como me gusta decir-. Y es también una asignatura pendiente dentro del panorama de la formación del profesorado, donde abundan otro tipo de propuestas que nada tienen que ver con esto que hablamos. En un anterior programa, la directora del Centro, Ángela Molina Bernal, ya nos habló de como el Colegio había sabido incorporar el flamenco como parte de su proyecto educativo hasta acabar convirtiéndose en un eje vertebrador del currículo, de manera que ya es algo muy consolidado. Pero hoy es Remedios Carmona Gallardo, la coordinadora del proyecto y la profesora que dirige la clase, la encargada de mostrarnos cómo funciona todo a través de sus formas de “hacer en el aula”.
-Nuestro proyecto se titula “Gipseando por el mundo” ¿Por qué ese título? A ver quién quiere contarlo… Y los alumnos cuentan; sus voces, claro que cuentan, casi interrumpiéndose unas a otras, sobre esa búsqueda de las raíces, las fronteras de la India y Kazajistán o de cómo algunos se quedaron en Rumanía o Francia… Y también nos cuenta la maestra de cómo surgió la idea de “mirar el mundo” no como un concepto frío desde la neutral geografía de los mapas, sino algo vinculado a su identidad, a las vivencias de cómo el pueblo gitano se ha ido moviendo por el mundo… Vinculación es una hermosa palabra del aprendizaje. Eso me digo, quizás pensando que otros lo llaman significatividad, pero a mí me gusta mejor llamarlo así, vinculación como lo llama nuestra maestra. Vinculación emocional:

Yo llevo aquí veinticinco años y ellos lo sienten, lo llevan dentro. Está -como se suele decir- en la masa de la sangre. Por eso yo intento siempre vincularlo a…, a lo suyo -dice riendo- porque ellos no saben lo que tienen, el valor y el potencial de lo que tienen… Y ahora ellos lo están estudiando y se lo saben perfectamente: países del mundo, montañas, cordilleras, ríos del mundo, capitales y banderas del mundo… Un viaje por esos fríos mapas, como forma de mirar y entender el mundo a través de la imaginación y que se puede ver en sus cuadernos… Y también cantan… Cuentan y cantan, quizás porque entre contar y cantar sólo hay una vocal de diferencia: A Antonio no se le da muy bien el cante porque no tó el mundo sabemos cantar. Por eso él sólo explica lo que es una guajira y Pepe añade después: y la guajira suena así… Y lo mismo se hace con la colombiana, la habanera, la vidalita. Y se explica de dónde viene y qué otros cruces con otros palos tienen…
“El estudio y trabajo con la lengua española y su literatura han recibido caval respuesta en el análisis, recopilación y memorización de letras flamencas. Letras populares y letras cultas. Igualmente y de un modo absolutamente natural, hemos asistido al mismo momento de la creación de letras que el propio alumnado piensa y plasma en sus cuadernos. Un ejercicio maravilloso de taller de escritura que denota un proyecto lingüístico de categoría” -nos comenta Manuel Ramírez. Y es algo que nuestra maestra pareciera querer corroborar: A poemas de Machado le ha puesto Pepe… Por ahí tiene su cuadernillo. ¿Vas por el cuadernillo y nos cantas algo? Y la respuesta no se hace esperar: ¡Ay! Sin patria ni bandera/ un gitano pintará/ de verde la esperanza/ de cielo la libertad/ y las ruedas de un carrillo/ que no sabe adónde va. Y ahora en caló…
La infancia tiene el hermoso privilegio de hablar con verdad. De manera que no paro de pensar en el saber hacer de nuestra maestra para que ellos se expresen. Todo un prodigio. Sobre todo en lo que se refiere a generar ese clima de aula que se nota una y otra vez en la reciprocidad de las formas en cómo se habla en la clase. Las formas del lenguaje a veces marcan territorios; otras derriban fronteras. Es lo que vemos claramente en ese clima del aula que nuestra maestra construye desde la comunión cordial con sus alumnos.


Es verdad; se acerca otro final de curso y ahí están los maestros y profesores haciendo balance, haciendo memoria desde el recuerdo y la reflexión y de camino, anotando cosas que mejorar para el próximo curso, porque todo eso conforma una manera de entender el aprendizaje del oficio. No sé qué tipo de cosas anotará nuestra maestra en la memoria de este curso, pero déjenme adivinar que, como en todos estos años, serán cosas que recuerde desde la emoción en las palabras de sus propios alumnos sobre lo que hacen: mucha ilusión, muchas ganas porque como yo soy gitano… mucha alegría porque como somos gitanitos, nos alegramos de saber de donde venimos, de tó eso…
O esto otro que podría ser el más claro indicador de todo en relación con la evaluación de la práctica en el aula, de lo que hacemos: La maestra Reme nos enseñó un vídeo de cómo bailaban los africanos y si se parecía al baile de los gitanos, de las bulerías… y nos enseñó muchos cantes, los cantes -¿cómo era…?- sí, de ida y vuelta. Porque se aprende muchas cosas viajando con la imaginación, la verdad, y aprendiéndose… Vamos, que superbién, porque es que así se aprende, que no me veas…
** El CEIP ANDALUCÍA no es sólo un referente por su proyecto sobre el flamenco en las aulas, también lo es por su Proyecto lector que acaba de recibir el Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2023 que convoca el Ministerio de Cultura y Deporte. ¡¡¡Enhorabuena!!!
Manuel L. Martín Correa
@MMartinCorrea