Redes concede el VII Premio Isabel Álvarez al maestro Raúl Gómez Ferrete

REDES CONCEDE EL VII PREMIO ISABEL ÁLVAREZ AL COMPROMISO CON LA EDUCACIÓN AL MAESTRO RAÚL GÓMEZ FERRETE, DIRECTOR DEL CEIP IBARBURU DE DOS HERMANAS

Hay encargos en nuestras vidas que nos caen como una losa, de tal forma que deseamos que pase lo más pronto posible para que ese encargo desaparezca; no es este el caso. Contar de manera cercana y esclarecedora la dedicación de un maestro a su labor profesional, que va más allá de los márgenes del estricto cumplimiento de sus deberes burocráticos, es un auténtico placer y si además ese maestro me ha servido para usarlo como ejemplo en muchísimas ocasiones de mi profesión, de cómo debe ser un educador en el más amplio sentido de la palabra, pues miel sobre hojuelas.

Me estoy refiriendo al maestro Raúl Gómez Ferrete, director del CEIP Ibarburu de Dos Hermanas y que con el motivo de habérsele concedido el VII Premio Isabel Álvarez al Compromiso con la Educación, decisión tomada en asamblea de socias/os de Redes el pasado 29 de febrero, me han encargado este artículo. He tenido la responsabilidad de participar en la Comisión de verificación de las candidaturas presentadas, que han sido cuatro, dos individuales y dos colectivas. Todas ellas son una magnífica muestra de la importancia de la educación pública por su propia condición de ser pública, algo que algunos pretenden denostar permanentemente, y además desde la perspectiva de una Asociación como REDES que tiene como bandera la defensa de la educación escolar pública.

El hecho de que la candidatura de Raúl Gómez Ferrete haya obtenido ese premio pone en valor, un trabajo continuado de más treinta años al frente de un centro público situado en un extremo de la próspera ciudad de Dos Hermanas. El crecimiento brutal de la localidad está en buena medida detrás de la propia situación de Cerro Blanco, una barriada poblada por personas de etnia gitana en su totalidad. Los únicos payos que hay allí son el personal docente y de servicios del colegio.

En ese contexto, Raúl, primero como maestro de Educación Infantil y luego como director del centro, se ha entregado en cuerpo y alma a la labor de mejorar las vidas de sus alumnos y alumnas. Tarea inmensa porque el alumnado del centro pasa muy pocos días de sus vidas por el colegio, el absentismo escolar es el índice de las posibilidades de avanzar de esos niños y niñas que demasiado pronto se convierten en personas adultas. Para la totalidad de la población infantil y juvenil del barrio el colegio es la única posibilidad que tienen de ser un poco mejores en su desarrollo personal. Y eso ha sido posible, gracias en esos más de treinta años, a un conjunto de maestras y maestros que han hecho piña con el liderazgo de Raúl. Un liderazgo que sobrepasa las vallas del centro y que le convierte en un referente de la vida de Cerro Blanco, a pesar de las inmensas dificultades que supone esta tarea. En definitiva, se premia y reconoce una larga trayectoria de compromiso solidario con la educación pública y su lucha constante para que se desarrollara en condiciones de igualdad.

La esfera armilar simboliza el Premio Isabel Álvarez al Compromiso con la Educación y es el objeto que se hará entrega a Raúl Gómez en un acto próximo.

Me permito introducir en esta semblanza del ganador de la VII edición del premio Isabel Álvarez un texto de Paulo Freire que sabía muy bien lo que significa educar/enseñar en contextos desfavorecidos. Extraído de su libro “Pedagogía de la autonomía” dice lo siguiente:

Enseñar es una especificidad humana. Porque: enseñar exige seguridad, competencia profesional y generosidad; enseñar exige compromiso; enseñar exige comprender que la educación es una forma de intervención en el mundo; enseñar exige libertad y autoridad; enseñar exige una toma consciente de decisiones; enseñar exige saber escuchar; enseñar exige reconocer que la educación es ideológica; enseñar exige disponibilidad para el diálogo; educar exige querer bien a los educandos.

Creo que una buena parte de este texto se corresponde con la manera de hacer de Raúl, unido también a un espíritu innovador desde la posición de maestro de Educación Infantil, y a través de ese prisma tiene una percepción de la acción educativa respetuosa con las niñas y los niños que sin ser infantes, funcionan en su vida social como auténticos analfabetos que quieren dejar de serlo. Es por eso por lo que en su actividad educativa, aplicó los principios de la lengua escrita que él conocía a través de Myriam Nemirovsky, y que tan buenos resultados produce en el aprendizaje de la lengua y la escritura en las edades infantiles, al alumnado que llegaba al Centro con una edad cercana a su salida de la Educación Primaria obteniendo resultados significativos que no se conocían hasta entonces.

Su compromiso con la educación le lleva a mantenerse en el mismo centro, cuando por razones obvias podía haberse trasladado a sitios más cercanos a su domicilio y sin lugar a dudas mucho más sencillos de abordar desde el punto de vista de un educador aguerrido como él.

Mi admiración por él, no exenta del debate necesario en los espacios educativos que compartimos, me permite decir que su elección por parte de REDES para prestigiar aún más el Premio Isabel Álvarez al Compromiso con la Educación, es todo un acierto, porque se hace desde un espacio docente y comprometido, que estoy seguro que los promotores de esta candidatura Gloria Palomo García y Francisco Barea Durán tuvieron en cuenta para tomar esa decisión. Esa iniciativa se ha visto cumplida por los valores profesionales, sociales y educativos de Raúl Gómez Ferrete.

José Antonio Jiménez Ramos (@jochimet) – Socio de Redes

  • El acto de entrega del premio se anunciará convenientemente para toda persona que desee asistir al mismo.