De la mano de uno de sus autores, y a modo de hermoso regalo, ha llegado a mis manos este Impresiones, una cuidada y bella edición de la editorial Almajara en que se recogen varios de los textos que desde 1998 a 2001 sus autores, Catedrático de Geografía en la UPO uno y Profesor de Lengua y
Literatura en un Instituto de Almonte y escritor, el otro, junto a un grupo de profesionales de la educación y la sanidad, fueron publicando en el periódico onubense Huelva Información en una
columna que compartían ambos en la contraportada del mismo y que llevaba por título el sugerente nombre de Arias breves. El objetivo era, en palabras del propio Ojeda en el prólogo, “… divulgar ideas y reflexiones con las que, mediante pequeños gritos armoniosos, ofrecer a los lectores distintas y provocadoras miradas de realidades más o menos cotidianas en la frontera del milenio”.
Cada una de las columnas, recogidas aquí a modo de capítulos, va ilustrada con unos dibujos a lápiz y tiza, claros, concisos y utilizando solo el negro y el blanco, del consagrado pintor Daniel Bilbao, quien ya ha colaborado con ambos autores en otras obras sobre el entorno de Doñana. En este caso Bilbao
utiliza como soporte las hojas amarillentas de Boletines del Estado del año 1946 generando un efecto que nos atrevemos a calificar de extrañamiento, de distorsión de la realidad.
El libro se abre con estas palabras de nuestro querido y admirado Raimundo Cuesta: “La memoria colectiva se construye como una representación compleja, fragmentaria y plural, que siempre se verifica en un campo de batalla de relatos alternativos y dinámicos.”
Y, en efecto, el libro se construye de esa manera como un doble acercamiento a la realidad liminar del
milenio. Desde las respectivas miradas y reflexiones de cada uno de los autores, ambos onubenses, ambos almonteños de origen y dedicación, y con la escasa diferencia de edad de un lustro.

Los intentos de percepción, comprensión y explicación de la realidad se han realizado habitualmente de una doble manera, ya desde los conceptos y las ideas con las que tratamos de entendernos y explicarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, ya desde el desmenuzamiento de hechos concretos,
aparentemente pequeños y sin apenas importancia, pero de los que extraemos ideas y reflexiones que nos ayudan a desvelar el complejo entramado de ideas y relaciones complejas en que vivimos inmersos.
Y es así cómo, a lo largo de los treinta apartados o capítulos que se han seleccionado de cada uno de los autores, nos acercamos a dos maneras distintas y complementarias de percibir y pensar sobre la realidad en ese momento crítico de un milenio que termina y otro que está naciendo.
En el caso de Juan Francisco Ojeda, esa aproximación se realiza desde un campo más conceptual, desde las ideas, desde las grandes palabras: Democracia, Transdisciplinariedad, Humanidades, Mujeres…, para ir cotejando esos conceptos con realidades circundantes, noticias, experiencias personales, a través de la que ofrecernos una reflexión donde se manifiesta su profunda y sostenida vocación docente.
Mientras tanto, Juan Villa, que ha compartido su tarea de profesor con una enorme afición por la pintura de la que hemos podido y podemos disfrutar, parte de hechos concretos: El tren, Aspirinas, Corbatas, Saura…, para llevarnos a terrenos que, trascendiendo esas concreciones, abren ventanas de interpretación que van más allá de lo dicho en el decir.
Una obra, en definitiva, que paradójicamente, se compone de “arias a dos voces” que no producen disonancias, sino que se complementan de forma acompasada, y a cuyos ecos hemos asistido como si de un intenso partido de tenis se tratara, mirando alternativamente a un lado o al otro de esa cancha inagotable que es el mundo y atendiendo a las jugadas que tienen lugar en él.
Andrés García Díaz
Maestro y socio de Redes
@andresgd54