enanos GIGANTES

La vida de los textos es curiosa y azarosa en algunas ocasiones. El exiguo cuento que se reproduce más abajo se escribió como saluda para la agenda escolar de Primaria del curso 2008-2009 de los centros de Almonte en el marco del proyecto de interculturalidad “Escuelas de colores” cuyas riendas asía con maña Rosana. Jorge Quintana se ocupaba del diseño de esta y de nuestras agendas del IES Doñana, que siempre fueron originales hasta que el mercado se adueñó del instrumento. Es posible que el tiempo y la degeneración neuronal hayan arruinado la fama de otros nombres y detalles.

El relatillo, que se publicó sin nombre, respondía a nuestras preocupaciones de entonces (y de ahora, me temo) sobre diferencias y desigualdades. Por un casual este cae en manos de un atento ojeador de REDES al que le parece una acertada forma de recomenzar los boletines del curso que se nos viene encima. Nihil obstat quominus imprimatur (al menos, para el autor del cuentecito).

ace mucho tiempo, antes de que nacieran tus padres y tus abuelos y los padres de tus abuelos y los abuelos de tus abuelos y los padres de los abuelos de tus abuelos y los abuelos de los abuelos de tus abuelos, en estas tierras vivían dos razas muy distintas que se ignoraban mutuamente: no tenían la misma lengua, ni se alimentaban de lo mismo y raramente coincidían en ningún sitio.

Una de las razas era de seres de gran tamaño (¡Más de tres metros!) y por la comarca los conocían como los GIGANTES. Se dedicaban a pastorear todo tipo de animales: cabras, vacas, ovejas, cerdos, ciervos, avestruces, dinosaurios… Lo que pillaban. Estos seres vivían de noche y descansaban de
día.

La otra raza era de seres de pequeño tamaño (¡Medio metro el más alto!) y por la comarca los conocían como los enanos. Se dedicaban a recoger todo tipo de fruta que creciera en los árboles: manzanas, peras, melocotones, paraguayas, sandías… Entonces las sandías crecían en los árboles. Estos seres vivían de día y descansaban de noche.

Unos y otros no se trataban. Pero un día, por capricho de la Naturaleza, nació un GIGANTE enano (¡que sólo medía metro y tres cuartos!) y un enano GIGANTE(¡que alcanzó ciento setenta y cinco centímetros!) Ocurrió lo que tenía que ocurrir, se encontraron, se quisieron, tuvieron sus propios hijos (que unas veces medían algo más y otras algo menos) y poblaron toda la comarca mezclando las habilidades que habían aprendido de sus padres.
Con el tiempo fue la única raza que pudo sobrevivir en estas tierras y es precisamente de la que tú desciendes; por eso, a veces te sientes pequeño e indefenso (Es tu naturaleza de GIGANTE enano) y otras, grande y atrevido (Es tu naturaleza de enano GIGANTE), pero siempre sabes que puedes ver en los demás, sean de la raza que sean, a una persona como tú con la que puedes poblar una nueva comarca.

No olvides nunca quién eres.

Pedro A. Jiménez Manzorro
Docente discente
@pedritoange