Comienzo de curso de Redes dice Radio

Como siempre, el comienzo de un nuevo curso nos llega como si quisiera dibujarnos en la mirada el mapa de nuestra propia realidad educativa. Bastaría echar solo un vistazo a ese amplio y sugerente panorama que representan los diferentes Centros educativos para descubrir que en cada uno de ellos bullen en estos primeros días cuestiones que son problemas e inquietudes; también entusiasmo, anhelos e ilusiones de futuro; y que vienen como a expresar una identidad, también una historia, que son de luces y sombras. Es eso lo que este miércoles, 13 de septiembre, el equipo encargado de dirigir REDES DICE RADIO ha llevado a cabo en este nuestro primer programa del nuevo curso escolar y que ha significado también la inauguración de una nueva etapa ampliando la programación hasta las dos horas. Un reto que hemos abordado entre nerviosos y entusiasmados pero que a su vez nos ha forzado a abandonar nuestro horario habitual de jueves tarde, de seis a siete; para hacerlo en las mañanas de los miércoles de once a una.

Ni que decir tiene que todo nuevo reto lleva aparejado las dosis correspondientes de pasión, interés y dedicación; de modo que este nuestro primer programa para este curso quisimos titularlo CAMINO A LA ESCUELA. Porque en primer lugar pretendíamos, y creemos haber conseguido, hacer la fotografía viva de estos primeros días de curso desde las propias voces de los centros educativos. Huyendo así de la otra fotografía, la que representa a las autoridades educativas en la imagen de las portadas inaugurando el curso escolar y que buscan descaradamente la publicidad, el autobombo y la rentabilidad política. Así, durante la primera hora del programa, intervinieron diferentes representantes de la comunidad educativa, bien con su presencia, o bien contactando a través del teléfono, para intentar mostrar desde la propia realidad ese mapa y ese panorama al que nos referíamos. La definitiva implantación de la LOMLOE, la media hora de lectura, la ratio, si hay profesorado suficiente y a tiempo, el aumento del precio de las actividades escolares, etc. son temas que aparecen, como repetidos, en las voces de nuestros protagonistas, que son, repetimos, voces vivas desde la realidad. Digamos que escuchar esas voces vivas de los Centros, se parece bastante a eso de construir historias de vida, donde ya sabemos que no encontraremos los datos y explicaciones acerca de los grandes acontecimientos históricos, sino la historia con minúscula, esa corriente social subterránea y callada que cuando habla nos sirve para entender muy bien lo que ocurre:

-”Bueno, no quiero ser muy pesimista sobre el nuevo curso, pero este es mi comienzo trigésimo octavo y es el peor con diferencia. -Nos cuenta el Director de un CEIP-. ¿Cómo se puede empezar un curso así, con ese ánimo? Me pregunto a la vez que me desdigo pensando que seguramente su experiencia, acompañada del acostumbrado voluntarismo, terminará por impulsarle a ignorar la pregunta y seguir. “El profesorado, incluyendo la dirección, se está convirtiendo en un colectivo bastante sumiso, conformista. Pero una vez que la rueda empieza a moverse, la gente colabora, demanda cosas, casi con la misma motivación de siempre, aunque eso sí, un poco desesperaos”…

-«La ratio… brutal, como nunca la habíamos tenido… Y además la ratio es casi lo de menos, el problema es qué hacer en esas condiciones con los alumnos de NNEE…» -Nos comenta un profesor de ESO. «Y de la LOMLOE qué queréis que os diga: inquietud, confusión, falta de formación… Y empezar a trabajar con rumores a dos días de que comience el curso. Todo eso que te va erosionando el ánimo, el interés… Pero aquí estamos, aquí seguimos…»

Aquí estamos, aquí seguimos, pareciera ser, como el lema, la consigna habitual del profesorado cada comienzo de curso. ¿Qué pasaría si dejaran de estar, de seguir? Es una pregunta que apenas sobrevuela el análisis de lo que ocurre porque la urgencia manda y dispone eso: que hay que seguir. Es la motivación de siempre que encontramos en la voz de la directora de un Colegio de Infantil que nos habla como contagiándonos del entusiasmo que seguramente le proporciona el trabajar con los más pequeños: “… Pues desesperaos, casi subiéndonos por las paredes… Días de llanto, a eso estamos acostumbrados; y también a las carencias: Nos falta la administrativa y en cuanto al personal de PTI, uno para 243 alumnos y que aquí lo vemos casi como un lujo, pues otros colegios están peor”… Uno para 243 alumnos, me repito, pensando en que esa proporción contiene la imagen de la pobreza como metáfora, el conformismo con lo poco que se tiene y que frena y arruina todo progreso, esa cultura de la pobreza
convertida en círculo vicioso del que se beneficia el poder. Es el repartir miseria, la infrafinanciación
crónica, la educación como la hermana pobre, que tanto denunciamos desde REDES.

Aunque eso sí: siempre muy buen ambiente de trabajo… Aunque haya que arrancar desde cero cada año; como nos comenta otro director de IES ya acostumbrado a encontrarse cada curso con media plantilla nueva; y que es eso mismo, la costumbre, la que va construyendo respuestas que acaban convirtiéndose en cultura de trabajo sólida e interesante: Trabajar por proyectos, evaluación competencial, situaciones de aprendizaje globalizadoras, el trabajo cooperativo y colaborativo, etc., son palabras que en otros Centros pueden asustar o crear confusión y que, sin embargo, en este tienen todo el sentido porque se crean desde la credibilidad que da la vivencia. “¿Que cómo lo resolvemos? Con dos claustros: El primero de información con el que acribillamos a todo el profesorado que llega. Al segundo lo llamamos claustro metodológico, en el que el profesorado hace lo que va a tener que hacer el alumno en el aula”. Claustro metodológico… Es lo que sonriendo se comenta en la tertulia: Desde luego lo que no invente un buen maestro…

Y está también la voz de las AMPAS, representada por la presidenta de CODAPA. Entonces las palabras parecen sonar como más directas, más como si provinieran de esa logística cotidiana que representa el mundo de los cuidados: las solicitudes de comedor, las obras a medio hacer, el alumnado con NNEE. Quizá el profesorado debería aprender de las AMPAS, de su capacidad organizativa, de movilizarse y coordinarse. También su tenerlo claro para dar la respuesta oportuna al autocomplaciente discurso oficial: “Todo se reduce a querer invertir en un pantano seco echando un litrito de agua”…

Es verdad, con ese mapa de la realidad desde las voces vivas de la escuela y desde la denuncia de otras voces sobre las asignaturas pendientes del sistema educativo andaluz cada vez más debilitado, se consume la primera hora del programa y nos quedó para la segunda, el tema de la implantación en Andalucía de la primera etapa de educación Infantil de 0-3 años; y sobre todo la inauguración de la nueva sección dedicada a EL CINE Y LA ESCUELA, a cargo del compañero Manuel Ramírez Aguilera; cuya primera edición ha estado dedicada precisamente a la película del director Pascal Pisson que se titula
también Camino a la escuela; y que narra la historia real y extraordinaria de cuatro niños y niñas, así como todo el cúmulo de dificultades, riesgos, adversidades y peligros que deben superar para llegar a su anhelada y a la vez alejada escuela, en lugares tan distantes como un poblado en Kenia, el Atlas marroquí, o la Pampa argentina, donde los niños deben recorrer diariamente a pie o a caballo decenas de kilómetros. O como el caso de Samuel un niño indio discapacitado que tiene que recorrer cuatro km para llegar a la escuela en su rudimentaria silla de ruedas ayudado por sus hermanos. Cómo no hablar de lo que las voces de estos niños nos reclaman sobre el significado de la escuela como horizonte y esperanza.
Pues eso; que cuando cada comienzo de curso nos llega dibujándonos en la mirada el mapa de nuestra realidad educativa, como un déjà vu de repeticiones y quejas, conviene mirar y saber de estas historias también CAMINO DE LA ESCUELA, como si ante ellas todos nuestros asuntos quedaran empequeñecidos, obligándonos a pensar en los valores profundos de la educación, en su grandeza y su épica.

Manuel L. Martín Correa
@MMartinCorrea