{"id":55,"date":"2023-06-01T18:54:43","date_gmt":"2023-06-01T16:54:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/?p=55"},"modified":"2024-02-16T13:32:33","modified_gmt":"2024-02-16T12:32:33","slug":"la-tercera-clase-de-pablo-gutierrez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/2023\/06\/01\/la-tercera-clase-de-pablo-gutierrez\/","title":{"rendered":"La Tercera Clase, de Pablo Guti\u00e9rrez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b1e29a1141adc93e00ac943e13babbc2 wp-block-paragraph\"> \u201cLa tercera clase\u201d (Pablo Guti\u00e9rrez*, Huelva, 1978) es un libro que dir\u00edamos nos habla de la adolescencia y de educaci\u00f3n. Dos palabras que unidas parecieran ya de por s\u00ed generar conflicto en nuestras mentes de ense\u00f1antes. Digamos que mientras la infancia es acogida con fervor por la literatura y la educaci\u00f3n, con la adolescencia no sucede as\u00ed. Quiz\u00e1s porque la adolescencia tiende a reivindicar una \u00e9pica necesaria desde esa rebeld\u00eda irracional que molesta. Indudablemente, tanto la literatura como la ficci\u00f3n se han encargado ya del tema, a la vez que construyen un discurso social que marca fronteras tambi\u00e9n en lo mental. Pero este libro no va exactamente por ah\u00ed. Aunque quiz\u00e1s su propio t\u00edtulo nos induzca a pensarlo record\u00e1ndonos el sentido peyorativo del viajar; billetes de primera clase, de segunda clase\u2026 \u00bfHab\u00eda de tercera clase? En los viajes no lo s\u00e9, en educaci\u00f3n s\u00ed. Porque la valoraci\u00f3n con la que el profesorado percibe sus dificultades en algunos de nuestros Institutos, admitir\u00eda esa y hasta alguna gradaci\u00f3n m\u00e1s. Es as\u00ed como pudi\u00e9ramos imaginar que el profesorado ve lo que ocurre en las aulas. <br><br>El escritor tambi\u00e9n ve las cosas que ocurren, que impactan su mirada y lo traslada a la escritura, de modo que este libro empieza as\u00ed: La \u00fanica manera de contar el caso de la ni\u00f1a Valme es aplicando la estricta sociolog\u00eda cient\u00edfica, sobran los buscadores de noticias, sobran las leyendas y sobran los poemas, que todo lo oscurecen&#8230; Una contundente declaraci\u00f3n de principios que marca desde el comienzo el camino por el que el autor pretendiera que el lector transite para mirar m\u00e1s all\u00e1 y desentra\u00f1ar lo que pasa. Un camino dif\u00edcil porque requiere a la vez de una atenci\u00f3n especial y de un necesario alejamiento. Por eso creo que no es casual que el nombre de \u201ctercera clase\u201d se lo ponga en la novela, una de las profesoras con un protagonismo m\u00e1s bien secundario, alguien que no est\u00e1 en el ajo, pero capaz de clavar la definici\u00f3n de lo que ocurre. <br><br>La ni\u00f1a Valme, Mauri, Nico, Alberto, Regla y muchos otros forman el coro de voces de la tercera clase, los chicos de la Broa; y son hijos de un espacio geogr\u00e1fico (cualquier ciudad de la desembocadura del Guadalquivir) en una barriada tambi\u00e9n de tercera clase, que ha ido conformando sus caracteres, a la vez que los convierte en v\u00edctimas; porque esa patria de su infancia de coger cangrejos y sus juegos en la playa, va desembocando en una cotidiana ausencia de futuro marcada socialmente por la presencia y protagonismo del narcotr\u00e1fico: Lo que ocurri\u00f3 con la ni\u00f1a Valme va de un r\u00edo, un pueblo orillado y una colmena donde los muchachos se apilan sin prop\u00f3sito\u2026 -nos dice el narrador convertido en uno m\u00e1s de los personajes y que se autodefine como un profesorcito de clase media especializado en casos perdidos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18bbf7f1218ac89fb6410d9a3464d486 wp-block-paragraph\">Esa vinculaci\u00f3n entre persona y territorio, tan caracter\u00edstica de la condici\u00f3n humana, se nos muestra aqu\u00ed en el libro en escenarios muy concretos y definidos, que  el propio narcotr\u00e1fico impone y moldea en muchos de sus protagonistas. Nos lo cuenta el propio autor en una entrevista en Diario de Sevilla: Cuando vi The Wire por primera vez pens\u00e9 eso justo: \u201cEstamos viendo Baltimore, pero yo estoy viendo lo que est\u00e1 enfrente de mi casa\u201d. Y hasta el folclore que aparece en el submundo se parece mucho a esto: esos chicos de la esquina que esperan todo el d\u00eda&#8230;<br><br>Pero digamos tambi\u00e9n que todo eso es s\u00f3lo una parte del contexto, la otra es el mundo educativo, la vida en el Instituto. Un escenario que a veces puede ser -y otras veces tambi\u00e9n quisiera ser-, paralelo al submundo de fuera, pero que se ve irremediablemente interpelado por \u00e9l, porque en medio hay personas: alumnos y muchos problem\u00e1ticos; y profesores que en muchas ocasiones tienden a sentirse como incapacitados para desarrollar su labor, o para lidiar con ellos y tener que enfrentarse a situaciones y preguntarse que nada de lo que viven en el Instituto tiene que ver con lo que hab\u00edan previsto o estudiado. Desde los propios cargos directivos que, ya lo sabemos, tienen la autoridad, pero no las herramientas y recursos necesarios; hasta el profesorado que, como dice el autor, pueden llegar a pensar que est\u00e1n en una ONG, y que s\u00ed, te sale la parte humanitaria, por propia supervivencia o porque te pasa por encima la realidad\u2026 Es en ese doble escenario en el que se mueve esta novela coral que no esconde los casos extremos y sus consecuencias tr\u00e1gicas, aunque no se regodea en ellas, porque interesa m\u00e1s el entramado y el clima de las realidades que no por cotidianas son f\u00e1ciles de gestionar y donde todo pareciera encomendarse a la buena voluntad, esa disposici\u00f3n del profesorado que al final todo -y a pesar de todo-, lo intentar\u00e1 salvar. <br><br>Y adem\u00e1s del escenario est\u00e1 tambi\u00e9n y sobre todo la manera en que se construye el relato. La verdad es que uno lee este libro casi sin la conciencia de que est\u00e1s leyendo, como si se tratara de un documental en el que incluso la propia c\u00e1mara desapareciera ante la potencia de lo que se cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17841fd0158b453eb1ea34709a97dd1b wp-block-paragraph\"> Porque lo que se cuenta son como historias de vida (con min\u00fasculas) y que el autor estructura en peque\u00f1as intervenciones, cortas y magn\u00edficas, que van componiendo un collage cuyo final no podemos entrever, entre otras cosas, por la potencia narrativa de esas peque\u00f1as intervenciones, peque\u00f1os textos que algunos no llegan a una p\u00e1gina, pero que dejan al lector colgado de interrogantes profundos como si se tratara de aut\u00e9nticos poemas. Porque abres el libro por cualquier p\u00e1gina y puedes encontrar cosas como estas en la reflexi\u00f3n\/voz \u00edntima de una de las profesoras: Ni\u00f1itos de La Broa, pobrecitos de color\u00edn colgados de la cadera de sus horribles madres, ni\u00f1itos que se rascan los brazos y tienen las u\u00f1as sucias (es la estampa oportuna), esos ni\u00f1os que deber\u00edas llevarte a tu propia casa y ba\u00f1arlos y prepararles la cena, esa fantas\u00eda de ni\u00f1os que se esfuerzan en sufrir para que t\u00fa puedas participar en el programa de redenci\u00f3n del mundo, esa ni\u00f1a tan mona que aparece en el minuto 9:10 de Tierra sin Pan, el pelo negro y liso, los pies descalzos balance\u00e1ndose en el pupitre, tan contempor\u00e1nea, \u00bfno pod\u00eda haber sido esa ni\u00f1a nuestra Valme? El mendrugo en el documental, \u00a1un icono de la pobreza! \u00bfTe acuerdas de ese mendrugo que mojaban en el agua del arroyo para ablandarlo? En La Broa no hab\u00eda mendrugos ni hab\u00eda arroyos, no quedaba nada de aquella miseria honorable y guerracivilesca, los cafres de La Broa participaban, de otra clase de pobreza, la pobreza de esp\u00edritu de un chaval que te ridiculiza, que se r\u00ede de ti, y te dice como un trueno que a m\u00ed no me hables, vieja. Vieja. Dum loquimur, fugerit invida aetas&#8230;<br><br>En definitiva, un libro interesant\u00edsimo y muy recomendable para todo ense\u00f1ante en el que el autor nos hace una excelente demostraci\u00f3n de sus extraordinarias dotes narrativas, al describirnos con su punzante forma de contar la encrucijada en la que puede encontrarse el profesorado en nuestros Institutos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7a3f1f1073b1e4119cd7efa0203d0ee wp-block-paragraph\">Como gusanos que se deslizan viscosos y escarban en mis o\u00eddos: as\u00ed las voces de los chicos de la tercera clase, y as\u00ed las voces de Joaqu\u00edn, de Dolores, de Beatriz, de Sebasti\u00e1n, de Antonio, todas esas palabras saliendo de sus cabezas como hilos invisibles que pellizco y enredo\u2026  Yo era el buen profesorcito que hablaba de los zigurats de Babilonia y de la batalla de Las Navas de Tolosa, yo era un hombre del siglo pasado que viv\u00eda solo, que ten\u00eda apuntes amarillos y que planchaba sus camisas, y mi coraz\u00f3n era tan ancho como el mar y estaba lleno de compasi\u00f3n, por eso siguen percutiendo dentro de m\u00ed todas las voces\u2026<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns are-vertically-aligned-center is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-7387b849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-vertically-aligned-center is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"422\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/12\/pablo-gutierrez_avatar-edited-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-62\" style=\"width:270px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/12\/pablo-gutierrez_avatar-edited-1.jpg 422w, https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/12\/pablo-gutierrez_avatar-edited-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 422px) 100vw, 422px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-vertically-aligned-center is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"has-black-color has-cyan-bluish-gray-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-a89484d7aa02255add60921e67d1c9c0 wp-block-paragraph\">Pablo Guti\u00e9rrez, es profesor de un Instituto en Sanl\u00facar de Barrameda, y autor de libros igualmente recomendables como: Rosas, restos de alas (2008), Nada es crucial (2010), Democracia (2012), Ensimismada correspondencia (2012), Los libros repentinos (2015), Cabezas cortadas (2018); o las m\u00e1s recientes; El s\u00edndrome de Bergerac -Premio EDB de Literatura Juvenil de 2021; Memoria de la chica azul (2021) y la reciente Un verano en Portugal (2023).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:70px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-39e033dbea0a928a2d48b7bf8a4995ff wp-block-paragraph\">Manuel L. Mart\u00edn Correa<br><a href=\"https:\/\/www.twitter.com\/mmartincorrea\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">@MMartinCorrea<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa tercera clase\u201d (Pablo Guti\u00e9rrez*, Huelva, 1978) es un libro que dir\u00edamos nos habla de la adolescencia y de educaci\u00f3n. Dos palabras que unidas parecieran ya de por s\u00ed generar conflicto en nuestras mentes de ense\u00f1antes. Digamos que mientras la infancia es acogida con fervor por la literatura y la educaci\u00f3n, con la adolescencia no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":60,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[43],"tags":[52],"autor":[],"estado":[],"class_list":["post-55","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-159-junio-2023","tag-disfrutar-para-educar"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":83,"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55\/revisions\/83"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/60"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55"},{"taxonomy":"autor","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/autor?post=55"},{"taxonomy":"estado","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.asociacionredes.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/estado?post=55"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}