MAIXABEL, una historia reciente.

Póster oficial de la película «Maixabel» de Icíar Bollaín.

Julián Casanova, historiador y profesor de la Universidad de Zaragoza, tiene claro que   la era digital nos obliga a enseñar y a escribir la Historia de otra forma y que se deben utilizar todos los canales posibles para ser divulgada y conocida. Casanova apunta que divulgar «es una labor vital, no vivimos solo de la enseñanza», las redes son «otro campo abierto” y piensa que es una de las formas de llegar a las nuevas generaciones.

El historiador aragonés cree que la Historia conecta muy bien con el cine, por lo que considera conveniente llevarlo a las aulas. El cine, dice, “no es un documento histórico, pero en medio de la ficción se puede intercambiar la verdad, siempre que se atienda de forma seria a la Historia.” Enfatiza y destaca la utilidad que tiene una película para la enseñanza; las películas sirven para analizar grandes acontecimientos históricos, indagar en personajes, en ideologías y en fenómenos políticos y sociales.

Durante el confinamiento, Casanova programó unas conferencias dirigidas a los estudiantes que preparaban la Selectividad y que no podían tener clases de Historia del siglo XX, con la certeza de  que es algo a lo que normalmente no se llega en las escuelas, en los centros de Secundaria. La tercera conferencia, del 23 de abril de 2020, la dedica a las películas que él llevaría a un aula. Se titula: “Cine, ficción, historia: 7 películas para viajar al pasado”, aunque en realidad son ocho las seleccionadas pues hay una más de regalo, en la que participó como asesor histórico. Nos enseña a través de los temas de las películas, de una manera magistral, a descubrir cuáles son las claves que están detrás de los hechos, de los fenómenos históricos y de los acontecimientos, y a comprender la complejidad de cualquier proceso. En esto, dice, radican sus mejores posibilidades formativas para el alumnado y sirviendo de una gran ayuda al profesorado.

A esta selección de Casanova, yo añadiría una más de nuestra historia más reciente en cuanto a su crueldad y al sufrimiento infringido: “Maixabel” de Icíar Bollaín. El tema de la película son los encuentros restaurativos que llevaron a sentarse, cara a cara, a víctimas de ETA con sus asesinos. El proceso no conllevaba beneficios penitenciarios ni fue publicitado; por el contrario, a los arrepentidos les acarreó consecuencias  de rechazo en su entorno, en sus pueblos, pues la izquierda abertzale expulsaba a quienes daban ese paso por considerarlos unos traidores y colaboradores con el Estado: eran borrados de los mosaicos con las fotografías de todos los reclusos, tan comunes en las calles vascas.

Los encuentros restaurativos los puso en marcha en 2011 el gobierno socialista y fueron suprimidos al llegar al poder el Partido Popular en 2012. Estos encuentros no parecen fáciles de asimilar en principio (la hija de Maixabel se mantuvo al margen) ya que despiertan pasiones encontradas por abordar temas difícilmente superables; sin embargo, tienen mucho que ver con el futuro, con dar y recibir explicaciones, con sanar heridas, superar el dolor causado, con la necesidad de perdón y la posibilidad de redención.

La película cuenta la historia real de Maixabel Lasa (70 años), viuda de Juan María Jáuregui, socialista que había sido gobernador civil de Guipúzcoa y que fue asesinado por ETA en julio de 2000. Lasa fue una de aquellas víctimas que, años más tarde, aceptó reunirse con dos de los terroristas de ETA que habían asesinado a su marido. A quienes cuestionaron y se opusieron a su decisión les dijo: “Mi marido también hubiera hablado con los terroristas que lo mataron”. La misma Maixabel cuenta que estas conversaciones a quien menos le  gustaban en realidad era al entorno de ETA.

Es una película verdadera, dolorosa, que da mucho que pensar, es un canto a la necesidad de convivencia y a la deslegitimación de la violencia, y a desterrar el odio. El mensaje es claro:” la violencia no lleva a ningún lado”, ha aseverado Bollaín. Llevar al cine esta historia real de crímenes cometidos a sangre fría, hacerla verosímil, lograr que el espectador pueda comprenderlo, admitir las razones de ambos (víctima y asesino) así como la complejidad de ese momento político y social vivido en el País Vasco, es una tarea ardua y difícil, pero Icíar Bollaín ha demostrado un dominio magistral de su oficio y lo ha conseguido, obteniendo una película muy redonda.

El guion, espléndido, coescrito por la cineasta con Isa Campo, se adentra en los personajes mostrando cómo evolucionan en sus sentimientos y en su modo de pensar y actuar. La guionista cuenta que “Los protagonistas reales de la historia nos han llevado de la mano explicándoles todo”

Tráiler oficial de la película «Maixabel»

Hay momentos tremendos y sobrecogedores gracias al trabajo sobresaliente de Blanca Portillo, Luis Tosar y Urko Olazaba; cuando la protagonista les preguntó, mirándoles a los ojos, por qué lo habían hecho, si conocían quién era Juan Mari, sus ideas políticas y las batallas que había librado. Colosales las frases expresadas en un encuentro entre Blanca Portillo y Luis Tosar:

Maixabel: – Prefiero ser la viuda de Juan Mari a ser tu madre.

Ibon: – Pues yo también ahora mismo hubiera preferido ser Juan Mari.

El crítico de cine Carlos Boyero dice de ella: “Es una buena película. Y contiene una secuencia prodigiosamente construida. Es la catártica conversación de la eterna víctima y el arrepentido y torturado verdugo en la cárcel. Todo está dotado de auténtico arte, de una expresividad admirable. Las miradas, los silencios, los diálogos, las voces, el tono, lo que expresa y lo que sugiere, la mezcla de sentimientos fuertes, la eminente interpretación de Blanca Portillo y de Luis Tosar, logran en mi caso que se me coloque un nudo en la garganta y que se me humedezcan los ojos”.

Hay algo que tienen en común los personajes, hombres o mujeres, de esta cineasta y es que son luchadores, o si se prefiere, rebeldes, y se empeñan en mejorar, a cualquier precio, el mundo en el que les ha tocado vivir. Maixabel es el ejemplo perfecto de voluntad de cambiar las cosas para avanzar.

Cruz Boria

Maestra y socia de Redes

Una respuesta a “MAIXABEL, una historia reciente.”

  1. Excelente reflexión querida Cruz.
    Los relatos, mejor que el relato único, de lo acontecido son imprescindibles para que, como ha dicho recientemente Julián Casanova, la mirada hacia el futuro no nos haga olvidar el dolor de las víctimas tal que ha ocurrido con las del franquismo.

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