JUSTIFICACIÓN DEL VI PREMIO ISABEL ÁLVAREZ AL COMPROMISO CON LA EDUCACIÓN

Palabras de Manuel Martín Correa, en nombre de Redes, durante el acto de entrega celebrado el pasado 27 de Mayo en el CEIP Malala.

Manuel M. Correa durante la lectura del texto que se publica. En la mesa, los premiados Gloria Palomo y Paco Barea y, entre los dos, la presentadora del acto Salud Romero. En primer término, la esfera armilar, símbolo de Redes, y de la que se hace entrega a los premiados a lo largo del acto.

En primer lugar, quería expresar mi satisfacción, que estoy convencido de que es….

también una satisfacción compartida por todos los que estamos aquí, de asistir y participar en este acto tan entrañable en el que se va a hacer entrega del “VI Premio Isabel Álvarez al compromiso con la educación” a los compañeros: Gloria Palomo y Francisco Barea. Decir también que yo soy la persona asignada por REDES para decir en este acto algunas palabras sobre el reconocimiento a los méritos y a la extraordinaria labor de los compañeros, así como a su larga y fructífera trayectoria tanto como docentes como en el ejercicio de la dirección de colegios públicos.

¿Que por qué se me ha asignado precisamente a mí este papel? Es una pregunta que todavía me hago… Aunque sospecho que pudiera ser porque tengo amigos y compañeros en REDES que piensan -no sé a santo de qué- de que a mí me gusta contar historias. Así que seguro que se han planteado: “Esto que le haga Manolo que le gusta contar historias…”. La verdad es que no sé de dónde se habrán sacado esa barbaridad….

Pero ocurre que uno es como es, pero a veces pareciera que también le gustaría ser eso que dicen sus amigos que es… Así que he estado unas cuantas noches sin apenas poder dormir, dándole vueltas y más vueltas en mi cabeza a eso de contar historias y, ¡oye!, Como que al final hasta que me ha terminando gustando la idea; así que voy a asumir ese papel de contador de historias, para empezar diciendo que todo comenzó hace un mes y pico, cuando Pedro García, nuestro presidente de REDES, me dijo:

-Manolo, tú sabes que este año te va a tocar a ti intervenir en el acto de entrega del premio Isabel Álvarez ¿no? Te lo digo con tiempo, para que vayas preparando algo…

Y yo la verdad es que no supe decirle que no. En primer lugar, porque siempre cuesta decirle que no a los amigos y Pedro es amigo mío… Perdón, una de las cosas buenas de esto de contar historias es que puedes corregir sobre la marcha… Así que tacho lo de mío. No me gustan los posesivos en primera persona del singular. En general diré que no me gustan los posesivos ni las posesiones, yo soy más del reparto equitativo, no sé si me explico…

Lo que quiero decir es que Pedro más que amigo mío, es amigo de todos, y tengo además la impresión de que a todos les pasa lo mismo que a mí, que no sabemos decirle que no. Y esto es una cuestión que me gustaría resaltar. Porque hay muchas maneras de ejercer la presidencia, pero ésta de saberse rodear de personas que nunca te van a decir que no, a mí me parece la más eficiente. Así que enhorabuena Pedro por esa manera tan tuya y tan eficiente de saber ser un buen presidente. (Y qué bien/ la rima que sale/ sin querer…)

Pero además no le dije a Pedro que no por otro motivo; y es que cuando uno llega a cierta edad ha tenido tiempo suficiente de aprender que en la vida hay veces que puedes hacer lo que quieres, y eso es magnífico; y si no que nos lo pregunten a los jubilaos. Pero otras veces, amigo mío te toca hacer lo que te toca y punto. Y a mí como dijo Pedro me ha tocao esto…

Una vista de los asistentes al acto de entrega del VI Premio Isabel Álvarez al Compromiso con la Educación organizado por REDES.

En definitiva, lo que quiero decir es que como esto fue hace dos meses he tenido tiempo más que suficiente para elaborar un texto y preparar y pergeñar -qué palabra más bonita esta de pergeñar ¿verdad? Una palabra tan hermosa y a la vez tan olvidada, diría yo. Y es que se me ocurre pensar que vamos poco a poco arrinconando las palabras más hermosas para sustituirlas por otras que apenas nos dicen, en una deriva de deterioro del lenguaje cuyas consecuencias apenas alcanzamos a ver…

Lo que quiero decir, simplemente, es que me había preparado un buen discursito eligiendo para ello como es normal las mejores palabras, las más hermosas y ajustadas para referirme a los compañeros. Incluso como tenía tiempo de sobra, me ha dado lugar también a ensayarlo ante el espejo. Ya se sabe que los contadores de historia somos un tanto narcisistas. Y podría hablar aquí también de la deriva de narcisismo como otra de las enfermedades sociales, junto al abandono de las palabras más hermosas, que tanto caracterizan a estos tiempos, a esta época, a esta “era del vacío” que diría Lipovestsky.

Lo que quiero decir en definitiva es que con ese discurso bajo el brazo y con la sensación de haber hecho bien los deberes, he llegado esta tarde aquí, he saludado a los compañeros y amigos y me he sentado a escuchar el resto de intervenciones y a esperar que llegara mi turno para subir aquí arriba y exponerlo.

Una de las intervenciones musicales, durante el acto del premio, a cargo de Ricardo Suárez y Augusto Rodríguez.

Pero sucede que hay historias de ficción y hay también historias reales. Y las historias de ficción tienen fama de ser muy abiertas e imaginativas, pero en realidad son historias muy cerradas porque en ellas sólo ocurre lo que el autor quiere que ocurra y nada más. Sin embargo, en las historias reales no ocurre lo mismo. Porque, aunque el autor quiera seguir dirigiendo y controlando el cotarro, en ellas interviene muchas veces el azar; y el azar pareciera siempre estar dispuesto a sorprendernos y también a echar por tierra y destrozar nuestros planes y previsiones.

Y yo creo que eso es lo que pasado aquí. Porque el azar ha querido que antes que yo hayan hablado Augusto y Pilar. Y ha sido empezar a oír las palabras de los compañeros para que yo también empezara a intuir primero y a entender claramente después la catástrofe que se me venía encima…

Intervención de la inspectora de educación Pilar Melara, una de las proponentes de la candidatura de los premiados.

Y no era precisamente porque mis compañeros hayan hecho un discurso catastrófico. Al contrario, los dos han hecho, todos lo hemos oído, un discurso excelente, bellísimo, extraordinario… Así que enhorabuena, compañeros, os lo digo de corazón… Aunque de corazón también os digo que estas cosas no se hacen y que estoy tentado de mandaros como dice la canción: copiar cien veces estas cosas no se hacen, que esto no se le hace a un amigo…

Porque ahora qué voy a decir yo. Qué puedo decir yo, si vosotros ya lo habéis dicho todo; si ya habéis dicho las ideas principales de ese discurso que yo con tanto esmero y tanto afán había preparado, pergeñado e incluso ensayado ante el espejo. Qué voy a decir yo si, como se suele decir me habéis robado el discurso, dejándome -perdón por la expresión- en pelotas

Y confieso que también he estado pensando en hacer otra cosa que al final tampoco he hecho, que es decir simplemente: Buenas tardes, después de escuchar los magníficos discursos de Augusto y de Pilar,  lo único que puedo decir es que estoy totalmente de acuerdo con lo que acaban de expresar mis compañeros y que firmo y suscribo cada una de sus palabras, desde la primera hasta la última, y que no tengo nada más que añadir; así que muchísimas gracias y que suba el siguiente que yo ya he terminao…

Pero no he podido hacer eso también por dos razones. La primera es que no me gusta ser como la gente que escurre el bulto, o rehúsa sus compromisos; y yo había recibido un encargo por parte del presidente de REDES y no estaba dispuesto de ninguna de las maneras a defraudar la confianza que se había depositado en mí…

Pero también, y no menos importante, es que, si yo hubiera hecho eso de decir tres palabras y media para salir pitando, esta historia hubiera terminado aquí. Hubiera sido una historia muy corta. La historia más corta jamás contada. Y si hay una cosa que detestamos los contadores de historias es precisamente eso: cortarle las alas -por no decir el cuello- a una historia que recién acaba de empezar, de nacer….

Así que, por todas estas razones, evidentemente, esta historia debe continuar, debe volar; aunque eso suponga reconocer que tengo un serio problema en lo alto porque ya no podré disponer del discurso que durante dos meses he estado preparando pergeñando y ensayando como ya he dicho.

Vicente Mazón, Director del IES Pablo de Olavide de la Luisiana, cuyo centro fue V Premio Isabel Álvarez en 2018, hace entrega del Premio a Gloria Palomo y Paco Barea.

Pero ocurre que como siempre que tengo un problema en lo alto, he acudido al maestro amante de la didáctica de las matemáticas que hay en mí, que me ha dicho: ¿Un problema? ¿otro problema? Tío, siempre estás metío en problemas… Pero tú tranquilo… tranquilo… A ver, datos, ¿qué datos tenemos?

Y entonces han empezado a llegar a mi cabeza en forma de datos cuatro palabras que curiosamente eran nombres propios: Gloria, Paco, Malala, Giner de los Ríos… y ha sido llegar a Giner de los Ríos, para que se me encendiese una lucecita en mi mente. Era la lucecita de la poesía que parecía como querer venir en mi auxilio diciéndome: tranquilo tío, tú tranquilo. Improvisa, usa la poesía…

Antes de seguir, me gustaría aclarar alguna cosa sobre eso de los usos de la poesía. Porque hay gente estúpida que piensa de la poesía que apenas sirve para nada, Total ¿para qué sirve la poesía? Creo que se equivocan estúpidamente. Los poetas dicen que la principal utilidad de la poesía es servir como tabla de salvación cuando nos sentimos naufragar en el mar de la confusión de nuestro día a día. Yo no soy tan poeta como para saber rimar confusión y salvación en un mismo verso; lo que sí puedo decir es que a mí la poesía me ha servido para muchas cosas, entre ellas sacarme de apuros como es el caso de ahora…

Porque eso es lo que voy a hacer: Usar la poesía recordando el famoso y hermoso poema que Machado dedicó a Don Francisco Giner de los Ríos, su maestro y también fundador de la Institución Libre de Enseñanza.

Porque hay que tener un cariño muy grande a su maestro para llamarle como llama Machado a Don Francisco Giner de los Ríos hermano de la luz del alba, del sol de los talleres, el viejo alegre de la vida santa… Y fue también que sentir sonar esas hermosas palabras dentro de mí, me llevaron a relacionarlas inmediatamente con los compañeros Gloria y Paco, porque, aunque yo no los veo tan viejos -yo soy más viejo que ellos-, lo que sí los veo es alegres, muy alegres.

Y desde aquí quiero reivindicar a través de estos compañeros la importancia de la alegría en la labor del maestro, porque si lo pensamos bien, en lo más profundo, quizás lo mejor que podamos ofrecer a nuestros alumnos sea nuestra propia alegría; porque los alumnos educados en la alegría serán siempre alegres, pacíficos y entusiastas en todo lo que se propongan. Tanto como alumnos, como ciudadanos…

Y me gustaría a la par reivindicar también la existencia en nuestras Facultades de Educación de una Pedagogía de la Alegría, o mejor aún. de un “Educar en la alegría”; de manera que los jóvenes maestros formados y sensibilizados en esa pedagogía, seguro que escribirán en un folio que después pincharán en el tablero de corcho junto a su mesa de maestro, frases como éstas: “Nunca olvides obedecer tu encargo de alegría”. Firmado Antonio Gala. O esta otra: Defender la alegría. Firmado Mario Benedeti.  Defender la alegría, como una trinchera, como un principio. Defender la alegría, como una bandera, un destino, una certeza; y sobre todo, defender la alegría como un derecho, el derecho de todos los niños a ser felicesY también quizás para los momentos más duros que también los habrá, y Gloria y Paco lo saben bien, escribirán: Defender la alegría como un acto de resistencia. Firmado:Almudena Grandes…

Gloria Palomo y Paco Barea con la esfera armilar que simboliza el VI Premio Isabel Álvarez al Compromiso con la Educación.

En definitiva, lo que quiero decir es simplemente que es muy importante que los maestros seamos alegres y sepamos transmitir la alegría a nuestros alumnos como lo han hecho siempre Gloria y Paco…

Pero todavía nos queda algo por decir de esos versos. Me refiero a eso de hermano de la luz del alba, del sol de los talleres… Seguro que debe haber también una pedagogía que nos hable de que la labor del maestro nace y procede de ahí: de la luz del alba y del sol de los talleres, las moradas del pensamiento y del trabajo que decía el poeta.

Se trataría de esa Pedagogía de la luz que no la encontraremos tampoco en los manuales acostumbrados, donde si aparece que la palabra educación proviene de dos acepciones latinas educare que quiere decir enseñar, mostrar; y sobre todo de educere que quiere decir guiar, conducir. Así que ¿Por qué no pensarnos como maestros de luz, que guían y conducen a sus alumnos hacia la luz? Porque eso es lo que hemos visto hacer siempre a Gloria y Paco; y en esa actitud de guía de sus maestros es donde los alumnos aprenden el sentido de las mismas palabras que Machado pone en boca de Giner de los Ríos dirigiéndose a sus alumnos: Sed buenos y no más; sed lo que he sido entre vosotros, alma…

Sed buenos y no más… Y podríamos reivindicar aquí la bondad, en el sentido de las palabras del poeta: Soy en el buen sentido de la palabra, bueno… y recuperarla de esa condición de virtud un tanto devaluada en estos tiempos feroces y confusos, para también a través del ejemplo de nuestros compañeros, afirmar que no se puede ser buen maestro si no se es primero buena persona. Porque las buenas personas como Gloria y Paco ponen en juego su alma y eso hace que se conviertan en el imán invisible que atrae y aglutina en torno a ellos tantas voluntades y tanto entusiasmo. Algo que saben muy bien y reconocen tantos y tantos compañeros y tantas y tantas familias de los Centros en los que han estado…

Pero ocurre además que la palabra luz es tan hermosa que está en nuestra propia identidad como andaluces: Ser andaluz; y está también en nuestro himno. Reconozco que yo no soy mucho de eso de identidades, himnos y banderas, pero sí me siento seducido por las palabras de nuestro himno: Andaluces levantaos… ¡Qué hermoso, qué bonito!

Pero sobre todo me gusta eso de que: Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos, hombres de luz que a los hombres alma de hombres les dimos… ¿Qué bonito, no? Los andaluces, hombres de luz que dan alma. ¡Qué hermosas palabras para definir una identidad! Y también para añadir a la identidad de los maestros como Gloria y Paco que también porque son maestros de luz, dan el alma, ponen su alma en lo que hacen…

Aunque sobre estas palabras del himno, me gustaría precisar una cosa; y es que tengo algunas amigas feministas que se habrían quejado con toda razón a Blas Infante, padre de la Patria andaluza y autor del himno: Hombre, Don Blas, se ha olvidado usted de las mujeres, digo yo ¿no? Debería ser hombres y mujeres de luz. Y claro que llevan razón, porque es mucho más justo, aunque eso lo haga todo como muy largo y repetitivo: hombres y mujeres de luz que a los hombres y mujeres, alma de hombres y mujeres les dimos. Aunque eso de largo y repetitivo lo arreglaría rápidamente nuestra compañera Dora Bellón que debe estar por aquí y que diría rápidamente: A ver quita hombres y pon personas: personas de luz que a las personas alma de personas les dimos. Y el problema quedaría resuelto, al menos desde el punto de vista de la discriminación de género en el lenguaje.

Numerosos miembros de REDES junto a los premiados tras la finalización del acto.

Aunque quizás mi amiga Dora no se plantee que queda todavía por resolver una cuestión poética y ésta es como siempre mucho más sutil. Porque digamos que los poetas repentistas cubanos, que cuando improvisan versos hacen un enorme y continuado homenaje a la oralidad y a lo que mi amigo Alexis Díaz Pimienta llama Oralitura, en contraposición a la Literatura que siempre se preocupó más por la expresión escrita, ellos dirían simplemente: “va sobrao”, “ese verso va sobrao”… Y es que su fino oído acostumbrado a la musicalidad del octosílabo en sus décimas, detectaría rápidamente que hemos forzado el verso, que lo hemos hecho más largo, simplemente porque hemos cambiado una palabra bisílaba como hombre por una palabra de tres silabas como persona, que además se repite…

Perdonad este tipo de disquisiciones que sólo se deben a mi debilidad por la poesía. Lo que quiero decir en definitiva, y para ir terminando, es que como contador de historias me gusta reivindicar la idea de que detrás de cada maestra o maestro hay una historia digna de ser contada. Y en nuestras conversaciones con Gloria y Paco lo hemos comprobado una vez más. Ojalá se escriba y se conozca la historia de estos compañeros que representan cuestiones tan importantes como esas que se han referido ya aquí, de su compromiso social, de su apuesta por el diálogo y la convivencia, por el medioambiente, también por la innovación educativa y las nuevas tecnologías y sobre todo por el proyecto Aprendizaje Servicio al que se han referido los compañeros. Un proyecto que contiene para mí el sueño ilustrado de todo maestro que creyó alguna vez estar convencido de que a través de la educación se puede mejorar el hombre y se puede mejorar la sociedad. Y que es el mismo sueño de Gloria y Paco por una escuela mejor, un hombre mejor, una sociedad mejor, un mundo mejor…

Y que también, si buceamos en la poesía, encontraremos seguramente palabras hermosas para referirnos a todo ello; de la misma manera que hemos encontrado en la poesía palabras hermosas que nos hablan de educar en la alegría y en la luz, a través del nombre y la labor de los compañeros. Porque Gloria y Paco son, repito, maestros alegres y maestros portadores de la luz, portadores de la luz despierta, añadiría yo, reivindicando el sentido de los versos del poeta Aitor Francos que tanto me gusta recordar y que dicen: Y sin embargo/ ¿quien mantendrá la luz/despierta? Una pregunta que nos conduce también a otra pregunta muy pertinente: En estos tiempos tan difíciles y extraños ¿quiénes serán los encargados de mantener la luz que representa la educación siempre despierta?

Como dice la canción: Dios y mi canto/ saben a quien nombro/ tanto.  Así que esa pregunta nos lleva a recordar a nuestra compañera Isabel Álvarez que era precisamente un alma hecha de luz, si no era la luz misma: el faro y el referente que nos guiaba en nuestro quehacer y nos hacía mejores en todo.

Así que cuando hoy entregamos este premio a los compañeros Gloria Palomo y Francisco Barea, lo hacemos precisamente para honrar su memoria premiando a quienes mejor pueden representar en cada convocatoria el reflejo de la luz de un alma tan noble y tan pura como la de Isabel. Es lo que REDES ha querido y ha sabido ver en nuestros compañeros Gloria y Paco que parecen también a través de su labor y de su trayectoria como invitarnos a mantener la luz de nuestra compañera Isabel Álvarez siempre despierta…

Nada más. Muchísimas gracias. Y enhorabuena a los compañeros.

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