ESTAMOS ABANDONADOS

Crónica de un director comprometido.


“¿Cuándo es el día?

A ver que mire en los papeles que con tanto lío no sé ni en qué día vivo.

El 11. No llego ni de broma.

Me va a tocar quedarme mañana y tarde todos los días, incluso alguna noche.

Parece que ha salido algo nuevo. Lo retrasan al 14. Aun así, no llego.

Y después ¿Quién se lo cuenta a mis padres?

Llevo días sin ver a los míos y aun así no creo que sirva de mucho estar aquí enclaustrado.

Esto no puede ser. No puedo seguir así. Lo dejo, esta vez lo dejo de verdad. No puedo más con esto.

No sé para qué sirve todo esto. Lo dejo, lo dejo, lo dejo…”

No es la plegaria tantas veces repetida por muchos estudiantes desorganizados a los que nadie les ha enseñado planificarse, ni el sistema educativo, por falta de oficio, ni sus familias, por falta de los conocimientos necesarios, cuando se acercan las fechas de los exámenes.

Fue lo repetido en la mayoría de los centros educativos públicos por los directores y directoras, y equipos directivos, ante el inminente comienzo de este curso escolar. En los concertados y privados suenan otras plegarias.

Existe un sentimiento generalizado de total abandono del sistema escolar. Y no carente de argumentos contrastables.

Ya ha pasado el suficiente tiempo para analizar lo ocurrido, y aunque inmerso en una nueva ola que requiere nuestra atención, no podemos dejar en el cajón del olvido de la urgencia cotidiana, cómo arrancó el presente curso en los centros educación infantil y primaria públicos.

Desde el 23 de abril al 6 de junio de 2020 se dictaron 3 instrucciones, 1 orden EFP, 2 órdenes, 3 resoluciones y 1 acuerdo todas ellas relativas a la organización y funcionamiento relacionadas con COVID 19.

Todas ellas para con carácter inmediato.

Pero ¿quién las ha aplicado?

Las direcciones de los centros de educación primaria no son los propietarios de los edificios donde desarrollan su cometido. Parecería lógico que el titular de un edificio público fuera el que tuviera la obligación de hacer que, en éste, se cumpla la normativa vigente y se garantice así la seguridad de los ciudadanos que lo van a usar. O parecería lo lógico que la administración que dicta una norma proporcionara los recursos materiales y humanos para su implantación. Eso sería lo lógico. Pero no. La mayoría, por no decir todos, de los centros de educación infantil y primaria públicos tuvieron que ser adaptados por sus equipos directivos. Y digo adaptados personalmente y artesanalmente. Pintando, diseñando, editando y colocando la cartelería, diseñando itinerarios, instalando dispensadores de gel hidroalcohólico… sin la cualificación ni el conocimiento requerido para ello. En cualquier centro de trabajo la seguridad e higiene es, por normativa, competencia exclusiva de profesiones cualificados para ello. En cualquier centro de trabajo menos, al parecer, en los centros de educación infantil y primaria. Y todo esto sin dejar de hacer el ingente trabajo que requiere cada año el arranque de un curso escolar.

¿Se preocupó por saber alguien de las diferentes administraciones si se estaba logrando la adaptación en tiempo récord? ¿Se preocupó alguien por saber qué recursos materiales y humanos se necesitaba para aplicar las adaptaciones en tiempo récord? Pues no. Solo se proporcionó un mismo modelo de protocolo que se debía adaptar a la gran variedad de circunstancias que hay en los centros educativos.

Si tenías necesidad de personal para la adaptación del edificio y la aplicación de la normativa. Se lo trasladabas al Ayuntamiento. Que no tenían personal para ello ni capacidad legal para la contratación exprofeso. Que eso a Delegación. Se lo trasladabas a Delegación. Que eso no era competencia de Delegación. Que se lo trasladaras al Ayuntamiento que para eso es el propietario del edificio.

Si tenías problemas con la limpieza y desinfección. Lo comunicabas al servicio de Seguridad y Salud Laboral. Que eso no es competencia de ellos que lo trasladaras al Servicio de Salud. Se lo trasladabas al Servicio de Salud. Que eso es competencia de Seguridad y Salud Laboral.

Si necesitas más monitores para los servicios complementarios, comedor y aula matinal. Se lo trasladabas a la empresa. Que eso depende de la Agencia. Se lo trasladabas a la Agencia. Que eso depende de la buena voluntad de la empresa. Se lo vuelves a trasladar a la empresa. Que eso lo tiene que autorizar la Agencia. Le trasladas a la agencia que en la situación que estamos, con los grupos de convivencia escolar, necesitamos más monitores para garantizar la seguridad de dichos grupos. ¿Saben qué? ¿Recuerdan toda la normativa referida al Covid? ¿Recuerdan la cantidad de normativa de implantación inmediata? ¿Recuerdan toda la normativa con carácter de urgencia? Pues, sobre esto precisamente, sobre el aumento de los recursos necesarios para la implantación de dicha normativa y de los protocolos sanitarios en los servicios complementarios no se ha dictado normativa al respecto. Se remite a la normativa que rige en situación de normalidad.

Llevas años peleando, y digo peleando literalmente, con todas las administraciones implicadas en los casos de absentismo cronificado en familias en riesgo de exclusión, que reproducen generacionalmente dicha situación, y nadie ha hecho nada para dar una oportunidad de un futuro mejor a esos niños y niñas. Pues ahora en tono amenazante, resulta que se debe considerar absentismo los casos de aquellas familias que siempre han sido modélicas en el respeto y cuidado de sus hijos e hijas y que ejercen su legítimo derecho al cuidado y la salud de los menores a su cargo y no los llevan temporalmente al centro por el comprensible miedo y el incomprensible no respeto del distanciamiento social dentro de las aulas. Vamos.

¿Y los sindicatos? ¿No dicen nada al respecto de todo esto? Pues ni están ni se les espera. Lo más que he tenido de un representante sindical, aparte de tener sobradamente empapelada la sala de profesores de carteles y calendarios y bolígrafos de sobra, es un “Que haya suerte y paciencia” desde la puerta del despacho como despedida después de dejar todo el merchandising.

Pero aquí debemos seguir. Pintando, colgando cartelería, limpiando los elementos más personales, pegando cintas balizadoras, sirviendo comidas, abriendo y cerrando aulas matinales, planificando, innovando, registrando, formándonos, evaluando, mediando en conflictos familiares, siendo lugar de entrega de menores a progenitores separados y mal avenidos… y sobre todo asumiendo funciones de otros, que otros no asumen, para hacer que las puertas se abran todos los días y nuestros alumnos y alumnas tengan la oportunidad de participar en el milagro de seguir educándose en estas condiciones.

Y así todo el tiempo. Perdido en mar de competencias y atribuciones que nadie asume. Cansado de sustentar el sistema en la buena voluntad, la vocación y la profesionalidad de los docentes. Aunque la imagen que se traslada, intencionadamente, sea muy distante. Y cada centro capeando los temporales cada uno por su cuenta y como puede.

Y aunque las cifras de abandono escolar de nuestros alumnos y alumnas sean preocupantes, consecuencia en muchas ocasiones de estas condiciones, el gran abandono que sufrimos es el de unos representantes, preocupados de sus cálculos electores, y que solo enarbolan la bandera de la educación para atizarle al contrincante político, y de una sociedad que solo se preocupa de tener los centros abiertos como aparcamientos de niños y niñas mientras sus padres trabajan. Una sociedad que traslada su fracaso en conciliación familiar, responsabilidad de las empresas, a los centros educativos. Pero este es un tema para tratarlo en otro momento.

Estamos abandonados. El sistema educativo está abandonado y huérfano. Y sin esperanza de cambio. Ya resuenan, otra vez, caballos de batalla política. “Cuando nosotros lleguemos al gobierno cambiaremos la ley educativa”. ¿Otra vez? ¿Para qué? ¿Para mejorar qué? Ni lo saben, ni les importa. Y todo ello sin contar de nuevo con los profesionales de la educación, más allá de un escueto cuestionario claramente dirigido y orientado a justificar lo ya decidido. ¿Alguien cree que se plantearía una reforma, por ejemplo, del sector bancario sin contar con los bancos o del sector energético sin contar con las propias empresas energéticas? Esto si les importa. Esto si les interesa. O para ser más preciso. Aquí si tienen intereses. Ahí tienen la respuesta. Sería impensable.

Abandonados y huérfanos. Sin rumbo y con un futuro más que preocupante. Decidido a tener solo mano de obra sin cualificar, y por ello barata, que esté dispuesta y/o obligada a trabajar por un sueldo impúdico jornadas de sol a sol, cotizando 4 horas, en bares, tiendas, repartiendo… ¿Las vacunas? Las vacunas ya las inventaran otros, aunque sea con los pocos héroes investigadores patrios obligados a marcharse, expulsados, por la decisión tomada.

Manuel Béjar Prado
Director del CEIP Purísima Concepción
La Algaba (Sevilla)

5 comentarios en “ESTAMOS ABANDONADOS”

  1. Aunque ya felizmente jubilado, no olvido que los ¿dirigentes? siempre han descargado sobre los hombros de la tropa docente la tremenda responsabilidad real del día a día de los centros.
    Pareciera que nunca han pisado uno, no fuera a ser que se pudieran contagiar, no ya del virus este, que también, sino de los del esfuerzo, la creatividad, la solidaridad o la resiliencia que definen en general al profesorado. Les basta con ametrallarnos con circulares, recomendaciones, órdenes, etc, todas de inmediato cumplimiento. Las fatigas y sudores para la “canalla”; los falsos honores, para la “morralla”.
    Si no fuera por la íntima satisfacción que produce ver cómo nuestro trabajo ayuda al crecimiento seguro de los niños y niñas a nuestro cargo…
    Un abrazo, Manuel y, por extensión, al resto de compañeros y compañeras que seguís adelante pese a todo.

  2. Tantas verdades juntas, y a la vez… Esta pandemia vuelve a poner en evidencia la falta de seriedad y responsabilidad de los que nos dirigen.

  3. Así es compañero. Me da vergüenza de quienes nos gobiernan una y otra vez sin tenernos en cuenta . Estamos viviendo una ocasión de oro para que se den cuenta todos de que la escuela y la educación son fundamentales. Pues ni por esa.

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